El arte de la portada: cómo atraer a los lectores

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A la hora de escoger nuestra próxima lectura hay un aspecto que, muy a menudo, pasamos por alto de forma inconsciente, pero que en realidad juega un papel vital: la portada y la contraportada de cada obra que hallamos en una librería. Es cierto que cuando tenemos claro cuál será el próximo libro que leeremos no adquiere tanta importancia; sin embargo ¿cuántas ocasiones hemos acudido a una tienda sin una idea fija? Pasear la mirada por las mesas y por las estanterías buscando un título que llame nuestra atención es algo de lo más común y es aquí cuando las portadas ejercen su poder, hasta el punto de llegar a determinar el libro que nos llevaremos a casa.

 Son muchos los factores que determinan que una portada resulte atractiva y que nos impulse a echar un segundo vistazo: al margen de los gustos propios de cada persona, los colores ejercen uno de los efectos más poderosos y llamativos para este fin. Su uso debe reflejar de forma acertada la esencia de la historia y combinar correctamente con el resto de elementos que encontremos. La composición es muy importante: ya sean dibujos, fotografías o colores los que se empleen en la portada, se debe cuidar su disposición para que nuestra mirada se centre dónde debe y el resultado final nos sugiera unas determinadas emociones. Lo mismo sucede con la tipografía, preferiblemente clara y no muy recargada; todos estos y otros son factores que los diseñadores gráficos tienen en cuenta a la hora de abordar esta tarea.

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 Los profesionales encargados de realizar la maquetación de un libro deben tener suficiente información de la historia como para saber qué se adecua más. Y es que el tono de la narración es vital para tomar decisiones como el color o las imágenes que se emplearán. Las historias más ligeras o enfocadas al humor suelen tener colores más vivos e imágenes que potencian el tono cómico, mientras que las novelas de detectives o los thrillers suelen decantarse por tonos mucho más oscuros, incidiendo en el halo de misterio que envuelve la trama.

 Y… ¿qué es lo siguiente que se mira después de la portada? Efectivamente: la contraportada, y tampoco se debe desdeñar su papel en la toma de decisiones. Es lo que examinamos en cuanto un libro llama nuestra atención y por ello requiere un mimo especial, sobre todo a la hora de redactar la sinopsis. Los resúmenes demasiado extensos suelen repeler al potencial lector, ya sea por la pereza de leer un texto demasiado largo cuando sólo está buscando el “de qué va” la obra o bien por miedo a descubrir demasiado del libro antes de leerlo. Lo más óptimo consiste en sentar las bases sin desvelar demasiado: un poco de intriga siempre es una buena receta para abrir el apetito por la lectura. Muchos libros incluyen críticas positivas realizadas por personalidades famosas o por la prensa especializada, ya sea en la misma portada/contraportada o en bandas que envuelven los tomos: una reseña positiva siempre es un buen reclamo para animar al lector.

 En conclusión, tanto la portada como la contraportada, son elementos de enorme importancia y por eso su elección no debe ser tomada a la ligera, ya que existe cierta correlación entre el éxito potencial de una obra y su diseño. Si un libro destaca por encima de los demás es más fácil que se venda; a partir de ahí, su calidad literaria, la popularidad y el boca-oreja harán el resto. De modo que, tanto si estás paseando por una librería como indagando nuevos títulos en webs para descubrir lecturas, fíjate bien en las portadas: es posible que éstas determinen la novela que elegirás para que te acompañe durante los próximos días o semanas.

Autora: Noemí Escribano

 

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